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jueves, 12 de diciembre de 2019

Fin de ciclo

Valverde en el banquillo del Barça. Fuente: Marca

Sucedió con Luis Enrique, con el Tata Martino, con Rijkaard y hasta con el mismísimo Pep Guardiola. Cuando un ciclo se acaba, es inevitable continuar en la misma línea de actuación, y es lo que lleva haciendo el FC Barcelona desde el pasado mes de mayo. La derrota en Anfield fue un punto de inflexión en club blaugrana, donde los culés naufragaron estrepitosamente por segundo año consecutivo en Champions. Ese 7 de mayo se escribió posiblemente la página más lamentable de la historia reciente del Barça, donde el aficionado se avergonzó de su equipo como nunca antes había sucedido.

Por si esto no fuese poco, dos semanas después de la fatídica noche europea, el Barcelona se despidió de cuatro años consecutivos ganando la Copa del Rey contra un Valencia que se presentó al Sánchez Pizjuán con todos los argumentos que le faltaban a los culés: sacrificio, ganas, y sobretodo, la ilusión de ganar un título. La temporada concluyó entre la desilusión de todos y cada uno de los aficionados y los constantes reproches hacia cada estamento del club. Nadie se salvaba; jugadores, directiva, entrenador… era el momento de buscar culpables. ¿Y qué mejor que la figura del entrenador para responsabilizar todos los problemas que lleva arrastrando el club desde que la directiva actual tomase el mando? Ni eso ha hecho bien Bartomeu. 

Últimamente el despido de los entrenadores es el arma preferida utilizada por los directivos para calmar las aguas que hunden miles de clubes en el mundo. Siempre se ha dicho que es más fácil despedir a una persona que a toda una plantilla, en eso estamos todos de acuerdo. La situación del Barça era la descrita, y la nueva temporada se presenciaba en el horizonte sumergidos en un profundo pozo lleno de penurias y desilusiones que invitaban a todo menos al optimismo. Era el momento, pero Bartomeu decidió salirse del guion establecido para aguantar un año más un proyecto muerto. 

Valverde no es el principal y único culpable de la situación actual del Barcelona, no nos vamos a engañar, pero sí la cabeza visible de un vestuario que no va a volver a revivir mientras continúe. La etapa del extremeño se ha caracterizado por la creación del famoso `Club de amigos´, un grupo de jugadores del vestuario del Barça que llevan varios años en el club y que no permiten la libre adhesión al mismo por parte de los nuevos. Y es que el vestuario no solo está roto y dividido en grupitos, sino que las decisiones tomadas por los veteranos tienen más relevancia que las del propio entrenador. Algo que no se caracteriza por el posterior buen desempeño de los jugadores en el campo, sino más bien por el acomodamiento de éstos. Si tenemos en cuenta que en los dos únicos tripletes de la historia del club los síntomas eran totalmente diferentes, no es aventurado vaticinar que el equipo necesitaba un cambio. 

Un revulsivo. Un entrenador que vuelva a activar a los jugadores, que les inyecte ese hambre competitiva que tienen dentro de ellos mismos. Una persona que se integre tanto en el vestuario que consiga tener influencia hasta en la vida privada de los jugadores. Un excelente entrenador tácticamente, que logre convencer a los jugadores de su idea y sistema, pero también alguien que sepa gestionar un vestuario tan complicado como el del equipo de la ciudad condal. Parece una utopía, pero una vez todos estos factores que parecen imposibles de cohesionar ya se consiguieron unir para crear un equipo legendario. Eran otros tiempos, otros jugadores y otra época, pero un estilo que se ha mantenido durante años y al cual los aficionados no están dispuestos a renunciar. 

Rijkaard abandonó el club tras hacer una labor de reconstrucción excelsa durante años. Fue complicado decir adiós a Pep Guardiola, ya que decidió marcharse en su cúspide como entrenador. Con el Tata Martino se entendió que un año fue suficiente, y Luis Enrique se dio cuenta más que nadie que su proyecto acabó a su tercer año. Todos ellos estuvieron el tiempo justo y necesario. Entonces, ¿por qué alargar algo ahora que no tiene mayor recorrido? Valverde ha cometido errores, posiblemente como todos los anteriores, pero van a evitar que olvidemos todos sus aciertos por no admitir a tiempo que su ciclo ya ha terminado.

martes, 13 de noviembre de 2018

Los poetas del fútbol



En el mundo del fútbol actual se alaba a los entrenadores resultadistas, esos que, con sus limitaciones, sacan lo máximo a sus jugadores para ganar partidos y lograr sus objetivos. Mientras que a los entrenadores que ven el fútbol como un arte, que plasman sus ideas en el terreno de juego tengan los jugadores que tengan, que por encima del resultado siempre tienen una idea de juego, esos que usan la pelota como su aliado y la quieren retener en todo momento, a esos se les llama “poetas”. Pero no en el sentido positivo de la palabra, sino que han convertido el término en un adjetivo utilizado para menospreciar la labor de estos entrenadores.

En este saco de poetas encontramos a genios de la talla de Johan Cruyff, que convirtió mediante su estilo y su forma peculiar de trabajar como entrenador al FC Barcelona que conocemos hoy en día. El primer gran influyente de la historia dorada del club blaugrana, que hizo historia en 1992 en Wembley consiguiendo la primera Champions del club.

Después llegó Guardiola, su alumno más aventajado. La persona que como jugador vivió de primera mano las lecciones del técnico holandés, y que como entrenador, siendo fiel a una filosofía plenamente cruyffista, alcanzó la gloria futbolística formando el mejor equipo de la historia del fútbol. Ningún equipo nunca ha logrado plasmar en el terreno de juego los ideales futbolísticos más bellos y perfectos de la manera tan eficaz como lo hizo el Barça de Pep Guardiola. 

Imagen relacionada
Fuente: Mirror

En este contexto histórico llegamos a hoy. Johan Cruyff nos dijo adiós hace más de dos años tras dejar un legado insuperable, tanto de jugador como de entrenador. Pep Guardiola dejó Barcelona tras entrar en el Olimpo del fútbol, y tras varios años conquistando Alemania con el Bayern de Munich, actualmente está haciendo lo propio con el Manchester City, construyendo una identidad futbolística que parecía no casar con el fútbol inglés.

Durante todos esos años, a la sombra y haciendo su trabajo en equipos inferiores, se encuentra Quique Setién. El entrenador cántabro, a pesar de no tener ninguna relación cercana con el FC Barcelona, siempre ha sido un fiel creyente del estilo de juego que antepone el tener el balón a todo lo demás. En un contexto más complicado como es entrenar a equipos como Racing, Lugo, Las Palmas o actualmente el Betis, Setién siempre ha creído en la corriente cruyffista, a pesar de la dificultad que supone realizarlo en equipos que no tienen la dimensión del Barça. Admirable por su parte. 

Fuente: ExtraConfidencial

Ahora solo hay que pedir a Quique Setién que no tenga miedo a que le tachen de poeta. Ningún miedo además. Porque a pesar de que los movimientos mourinhistas y cholistas también han tenido resultado a lo largo de los años, siempre habrá un grupo reducido de gente que creerá en el fútbol como un arte y no como en un siempre juego.

Foto de portada: El Desmarque

lunes, 29 de octubre de 2018

Las notas del Clásico: FC Barcelona 5-1 Real Madrid

Fuente: Twitter

El Barça maniató ayer al Madrid en el Camp Nou, en la que es la enésima goleada por parte de los blaugrana en lo que va de siglo. Desde el 0-3 con Ronaldinho a la cabeza en el Bernabeu en el año 2006, pasando por los históricos 2-6 y 5-0 en pleno auge del equipo de Pep Guardiola, contando con el 0-4 sin Messi de hace varias temporadas, y sin pasar por alto el 0-3 de hace menos de un año que dejó la pasada Liga muy encarrilada. Y es que el FC Barcelona se está acostumbrando a golear a su máximo rival cuando éste no atraviesa su mejor momento.

Luis Suarez, Jordi Alba y Valverde fueron la cara del encuentro, mientras que Julen Lopetegui, Sergio Ramos y la falta de gol del Madrid, la cruz. Analizamos uno por uno el encuentro de cada uno.


FC Barcelona:


Ter Stegen (6-7): Apenas fue exigido por el Madrid. Partido plácido para un Ter Stegen que poco a poco se confirma como uno de los mejores guardametas del mundo.

Sergi Roberto (9): Bien como lateral, excelente cuando adelantó su posición con la entrada de Semedo. Rompió el partido desde esa posición, robo y asistió a Suárez en el cuarto gol. Multiposicional como siempre.

Gerard Piqué (7): Tras acumular varios partidos con errores, Piqué ha mejorado con el equipo y ayer realizó un encuentro muy serio atrás.

Clement Lenglet (7):
Muy seguro en defensa y una amenaza en los corners. Superó con nota suplir a Umtiti.

Jordi Alba (10): El mejor del partido junto a Suarez. Desmarque, control exquisito y asistencia para dar el primero a Coutinho. El resto del partido se dedicó a poner contra las cuerdas constantemente a Nacho y a Lucas.

Sergio Busquets (8): El primero en llevar a cabo la presión que asfixió al Madrid durante toda la primera parte. Sostuvo bien al equipo y apenas perdió balones. 

Luis Suárez celebra junto con sus compañeros el cuarto gol del Barcelona.
Fuente: El País

Arthur Melo (8): Primera gran actuación del brasileño en un Clásico. Desde que entró al once en Wembley, el equipo es otro. Afianzado como titular, le espera un futuro brillante. Ayer solo fue el principio.

Ivan Rakitic (7): Se dividió el trabajo con Arthur a la hora de guardar la espalda a Busquets y de descolgarse. Otro gran partido del croata en una gran cita.

Rafinha Alcantara (6): Buena primera parte como todo el equipo, aunque fue el principal señalado en la segunda parte. Sin una posición fija, su cambio mejoró al Barça.

Philippe Coutinho (7): Anotó el primer gol tras recibir un gran balón de Alba, pero no fue la gran cita esperada por el brasileño. Aun así, su partido fue notable, sobre todo en la primera parte.

Luis Suarez (10): El mejor. Como de costumbre luchó y se dejó el alma, pero también se llevó el balón a casa después de meter tres goles. Provoca y tira el penalti, desatasca el partido con un remate de cabeza prodigioso y sentencia definiendo como antaño.

Luis Suárez celebra su gol de penalti.
Fuente: El País

Nelson Semedo, Ousmane Dembélé y Arturo Vidal (8): Los cambios mejoraron al Barça y la entrada de los tres coincidió con la avalancha final ante un Madrid herido. Semedo no estuvo muy exigido, pero la jugada del quinto gol es obra de Dembélé y Vidal.

Ernesto Valverde (Sobresaliente): Presión inicial asfixiante obra de Valverde. Cuando parecía que se le iba el partido en la segunda parte, acertó en los cambios y mató el encuentro. Otro de los nombres que más beneficiados salen de ayer. Mucho mérito.


Real Madrid:


Thibaut Courtois (4): Difícil aprobar un partido en el que recibes 5 goles. Aun así, hizo una gran parada a un disparo de Arthur con el partido abierto.

El portero del Real Madrid Thibaut Courtois salva un tiro a puerta del Barcelona.
Fuente: El País

Nacho Fernández (2): Horrible como lateral, tampoco mejoró como central en defensa de tres. Jordi Alba y Suárez le dieron la tarde.

Sergio Ramos (2): Partido para olvidar el del capitán blanco. Muy impreciso en la salida del balón y error grave en el cuarto gol del Barça.

Raphael Varane (1): El peor partido en mucho tiempo del francés. Superado con la presión a la hora de sacar el balón y provocó en penalti de Suárez. Cambio en el descanso.

Marcelo (5-6):
Un peligro en ataque, aunque siempre tiene carencias en defensa. Volvió anotar el gol de su equipo. Cuando se fue lesionado, el Madrid no volvió a llegar a puerta. 

El defensa brasileño del Real Madrid Marcelo (i) celebra con su compañero, el galés Gareth Bale, su gol ante el Barcelona.
Fuente: El País

Casemiro (4): No fue capaz de parar el vendaval azulgrana. El ritmo alto que propuso Valverde le acabó superando.

Luka Modric (2): Como todo lo que lleva de temporada, Modric volvió a deambular por el campo. Poco digno de un reciente ganador del premio The Best…

Toni Kroos (3): No tuvo el balón y en defensa estuvo superado por el mediocampo del Barça.

Isco (3): No se le vio en casi toda la primera parte. En los 20 minutos que tuvo el balón el Madrid mejoró, pero no fue suficiente.

Gareth Bale (3): Por rendimiento volvió a demostrar no ser apto para llevar la bandera del Madrid. No causó peligro en ningún momento.

Karim Benzema (4-5): Cuando el Madrid tuvo peligro fue quien mejor se asoció, aunque tuvo el empate en un remate que no consiguió conectar.

Lucas Vázquez (5): Su entrada en la segunda parte mejoró y puso en apuros al Barça, aunque finalmente fue un ligero espejismo.

Marco Asensio y Mariano (Sin calificar): Su entrada coincidió con la goleada final del Barça.

Julen Lopetegui (Suspenso): Aunque reaccionó bien en la segunda mitad y logró activar al equipo en el descanso, no fue suficiente para revertir una situación que ya venía dada desde hace días. La goleada acabó con el futuro de Lopetegui como entrenador del Real Madrid.

El entrenador del Real Madrid, Julien Lopetegui, se atusa el cabello antes del partido.
Fuente: El País

martes, 16 de octubre de 2018

Menos currículum, más méritos deportivos

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La selección española naufragó ayer en el Benito Villamarín, dejando de lado las buenas sensaciones que había desprendido desde la llegada de Luis Enrique. Tras conseguir la meritoría victoria en Wembley y las goleadas a Croacia y Gales, el conjunto español volvía a recuperar la ilusión que les arrebató Lopetegui de un plumazo anunciando su marcha al Real Madrid justo un día antes del comienzo del Mundial.

La principal causa de la bochornosa primera parte vino dada por los errores constantes de la línea defensiva. Ramos y Nacho no tiraron bien las líneas de fuera de juego, no ganaron ningún duelo individual, presionaron a destiempo y sin sentido... Un autentico desastre que se trasladó en un 0-3 en contra al descanso. Marcos Alonso y Jonny, que debutaba con la selección, tampoco tuvieron un gran día, pero achacar el problema a dos jugadores que iniciaron su etapa internacional hace practicamente dos días sería injusto.

A los constantes errores defensivos se les sumó la escasa participación en el juego de Sergio Busquets y Thiago Alcantara. Al primero se le vio lento, superado por los trepidantes contraataques del conjunto inglés. El hispanobrasileño, por su parte, no mejoró con balón ni una jugada que pasó por sus pies. Y es que Thiago vive en una constante lucha por ser el jugador más elegante, pero no el más efectivo. Algo que reduce las posibilidades de la selección. Además, con Rodri y Ceballos llamando a la puerta, no tienen garantizado el puesto en el once titular.

"Thiago vive en una constante lucha por ser el jugador más elegante, pero no el más efectivo"

Entre los atacantes destacó Asensio, pero no positivamente. El balear volvió a realizar un partido plano, sin generar nada de peligro. La realidad es que Asensio está evolucionando a ser un jugador de momentos, de grandes goles en determinadas situaciones de partido, pero no en alguien constante sobre el cual edificar un equipo.

Luego en la segunda parte llegó la luz. Exactamente en el momento que entraron Paco Alcácer y Dani Ceballos. El de Torrent posiblemente sea ahora mismo el delantero centro más en forma del mundo. Este tipo de momentos no suelen durar bastaste, pero mientras así sea, Alcacér seguirá convirtiendo en gol todo lo que toque. Algo parecido sucede con Dani Ceballos, que tras estar secuestrado durante toda la pasada temporada por Zidane, este año está demostrando el gran centrocampista que es y que sus convocatorias en la selección absoluta no son casualidad.

Una nueva selección en la que destacan los nuevos y flaquean los jugadores asentados. Un toque de atención por parte de Luis Enrique a las "vacas sagradas" no estaría de más para hacer ver que el jugador que quiera un puesto en el once titular de la selección sea por méritos deportivos y no por curriculum.